viernes, 29 de julio de 2011

Multillama

Entre tus sonidos, está ese atemporal recuerdo,
a través de la rama,
del arrayán más lleno de hijos.
Desbaratados e invertidos.
Siento el olor.
Siento el calor.
De una llama que se mueve, con orejas blancas.
Estoy escuchando la brisa,
que rompe mis oídos rojos de risa.
Algo ocurrió, por ahí.
En medio de las ramas.
Pasando por la verde figura de la vida.
Esa frondosa memoria que despega tu imaginación.
Dulce colmillo.
Del estepario, olvidado en el ayer,
por el presente del mañana.
Prefiero un bosque lleno de resistencias,
ante un campo elíseo de cinismo.
Allí, entre los tulipanes de la causalidad.
Comiendo de la mano.
Como un caníbal desesperado.
Hecho ajenjo y tienes sed.
Cabalgando sobre las nubes,
y al mas torpe corcoveo del bagual patagónico.
Atendido por el olor del cuero circundante,
sacudido de los hombros, por la furia del blanco.
Montado por el bigotudo torpe.
Hecho trizas en el aire, entre medio de estas llamas.
Móviles, como la cola de gavilán.
Agitada, como cuando te dicen falleció.
Sobre las rocas de las lágrimas,
está la llama que crea el fuego de la inspiración.
Sobre el sentimiento alegre y tras la llena
rabia de agarrarse el cabello.
He ahí el momento, si pudiera detenerlo.
Si pudiéramos,
¿Podrías?

sábado, 7 de mayo de 2011

la gama de dolores

¿Y por qué dice el sabio, cuando todo lo pregunta?
Sagaz paz que truenas a través de los mares, te escondes como una lombriz en la tierra, corres como un auto, al tanto de tu muerte.
A ti te digo, ¡flojera de porquería!, que te alojas dentro de mis pensamientos. Refúgiate en mis brazos, apoya tu cabeza, que por mientras sueño.
Algo así como un trabalenguas traba mi ventana, como una lengua de perro buscando su cola, como una dama desencarnada, sintiendo su brazo largo y aburrido mientras ésta estalla.
Este es uno de los fomes no tan buenos, es uno de los buenos no tan malos, es uno igual. Se une con unas cuantas palabras mientras estornudo. Se une la tierra con el cemento, como el nervio con un tartamudo. Terminé, hasta medio lento he dicho. Nos vemos en un nicho, he dicho raro bicho.

miércoles, 27 de abril de 2011

Rotas notas sordas

Mira, las liras de tu rima arcaica hacen chispa tu volar, -o tus cuerdas de esos cantos son vastos intentos de lo que no encontrarás-. Escucha, tu movimiento espuma mis palabras. Encendió mi pupila, traspasó el universo, evocó una risa sigilosa, incendió mi prosa.
Corre. Tu pavorosa voz, me decía sí, y tu torbellino me hacía circular con una fuerza de sansón. Claro, me sacudí en el agua porque era un remolino de sagaz fluctuación, ratificado legalmente por tu ira -estúpida traición-. Pasaron meses de miradas, años, días y el dueño de tu sueño se hizo realidad.
Ser aberrante ¿qué ahora tienes para mí? ¿Qué tienes ahora para la hora inexacta? ¿Sacudes tus segunderos, como un lindo perrito obsesivo? ¿Escupes veneno, como la larga demanda de piel que hiberna día tras día?
Hora tras hora. "Pasan los segundos" -dijera cronos-, día a día duerme tu bebé, balbuceando incoherencias, el dueño de tus sueños.
¿Estás contento ahora, tras tu necia pulsión? ¿Comiste de la palmilla? ¿Tragaste de tu llama, vela en velas? ¿Te diste cuenta de tu pasividad?
Lo averiguo, mientras camino entonces. Mejor digo que es sólo un poco más andar a dos por hora, que estar en el andar sin saber tu velocidad. Suele ser más compatible conmigo un hola flotante en el mar, (en una botellita) que un dudoso caballito de mar, en el estar.
Encontré la botellita -me dijo el caramelo-, que le dijo al vago, que le dijo al perro, que le dijo al gato, que le dijo al tejo. Me dijo "ahí te alcanzo" -la tortuga-, el elemental símbolo de quietud. Me dijo un pajarito que el flautista de antaño se había perdido junto con las aves de los árboles milenarios. El pobre se fue corriendo como un niño tras su pelota. Recorrió las rocas a través del bosque en su triciclo, ¡que risa este sonido, este relato, estoy volviendo al bosque! ¡Qué bueno este sonido, oigo mis notas sordas, soy el flautista!
Ahora respiro esta brisa de notas, sabiendo que lo que se aproxima será complejo, pero digno de aprendizaje. Aprendí a sentir que estoy en el bosque de nuevo. Me duele, me pican unos bichitos, ¡que odiosos los mosquitos! ¡El tero me dicta que sí estoy con estos bellos y hermosos pájaros!, ¡volví!, ¡aquí estoy!, ¡es verdad!
Sentado al lado de un pájaro carpintero que taladra mis imágenes y que al mismo tiempo hace sordo mi tocar, rompe mi oído izquierdo. Sigo haciendo esto, sigo creando.
¿Tanto puede hacer una simple ave?
Si la miras con lupa y reflexionas; claro. Un animal retrata tus actos y hasta los más primitivos e incompletos de justificación.
¿Tan simple es?
Así es, diría el señor águila. Con lentes de por medio y al instante.
Yo no soy ave, pero vuelo igual. Si no puedo volar salto, pero vuelo igual.
Creo hay un fin detrás de una situación, como un olor tras el aserrín. Hasta la pregunta más estúpida y fácil la puedo hacer, así como la más difícil, pero te puedo responder el momento, un intento. Porque las respuestas son nada más que eso; intentos.
¿Y el momento? El momento es único, es para ti. Es tuyo, y lo puedes obsequiar, lo puedes recibir. Lo puedes acariciar, los puedes interpretar, lo puedes hacer, lo puedes pensar, lo puedes postergar, lo puedes perder y lo puedes aprovechar.
Lo puedes matar, lo puedes disfrutar, lo puedes relatar, lo puedes destruir, lo puedes crear, cambiar y sonar. Eso es lo suave de la música, de la escritura, del momento, es arte amable, y a veces no tan amable, que te hace tocar el fuego y todos los fuegos. Esto como todo es vida, vida que se olvida y vida que motiva.

jueves, 24 de marzo de 2011

¿Con quién tengo el gusto?

Hoy y ayer llovió fuerte, mi rabia hizo sacudir el mar. Dijo Poseidón. Leía yo. Comía nuez y reposaba mi trasero en una especie de cama grande, además leía a un vago, pero sagaz cantor. Más específicamente el siguiente fragmento; "Se tocará la puerta de la impresión y la atención ¿Quién responderá al frontis, el que quiere contestar o el que no lo quiere así?". Escuche unos tacos muy fuertes sonando hacia mi puerta. Mi tía llega a mi casa. Tocan la puerta, ¿quién es? Minerva, dice entonada. Relacioné tacos rápidos, y sonido agresivo hacia el superior de la puerta. Dije es ella. Por supuesto, abrí la puerta.
Escucho: ¡¡¡Hijo!!! ¡No sabes lo que sucedió!
-Pensé la hiedra se secó. ¿Con esta lluvia?
Me decía que este no era el momento ni la situación adecuada para decirme la noticia (luego de mirarme con nerviosismo patológico). Le dije no escondas nada. Ella pronuncia: tu tío murió.
-No, no. ¡NO! No puede ser verdad, mi tío es como un arrayán. Esto es mentira dije yo, no puede ser. (Luego de una mirada fría, apática más bien)
Caí al suelo de rodillas, como un caballero de piel rosada, ante el rey comunicador.
Momentos más tarde, la nieve hecha piedras voló hacia mis oídos y frente. Antes de que me dé cuenta de que todo era verdad la dama desencarnada me abraza, ahí en la nieve gris. Sí, en el piso de mi hogar.
Mis lágrimas se adueñaban de su cabello bello como Helena, mientras me frotaba la espalda muy fuerte. Entendí que el tiempo no volvería atrás jamás. Ahora sería en parte un dibujo, un vago recuerdo, el té con mi tío, lo más simple.
Anda a dormir mientras te preparo una hierba me decía ella, le respondí: No quiero más hierbas, ni hiedras. Yo pensaba cómo iba a poder dormir, cómo comería, como respiraría luego del rayo de Zeus. Además de estar atrapado en un corral con crudos caballos como rayos y el feo Morfeo.
Me llegó al hueso, como esas puntadas dentro de ti, luego de un vaso refrescante con alfileres rojos. Tan filoso como un cuchillo, me punzó el corazón, ella. La vívida, muerta y real noticia infame.
No me di cuenta, y me quedé dormido encima de mi escritorio, con la cabeza encima de mi brazo derecho. Al otro día, claro, cuando me desperté tenía a un débil y doloroso amigo que sostenía mi cabeza. También el brazo dormidísimo.
Dije esto no puede ser, por enésima vez. Me comuniqué con él, al instante. Cronos se aparece en dos movimientos, pasa el caballero tiempo. Contesta la agonía, acompañada de la tristeza, cubierta de una piel dicen rosada ¿Con quién tengo el gusto? ¿Con el placer?
-No, con el miedo, el dueño de tu sueño.

Caminante ...

Caminante: Como estamos chicuelo.
Cantinero: buenas tardes en mi tierra estimado. ¿Cómo lo ha tratado la vida?
El camello: Bien, con sed de grito. ¿Cómo se encuentra amigo espadachín?
Cascabel: Mejor que tú, a la perfección. Quisiera saber por qué espadachín, querido caballero?
Caminante: Por su asertiva bífida, don dueño de tu espada
Cascabel: ¡Gracias por el elogio don Goliat!
Goliat: ¿Cómo está tu vida oh espadachín?
Cascabel: Sáqueme a bailar primero, tomamos un vaso de vino y seguimos hablando mejor será!
Caminante: Con mucho placer. Por favor deme un buen vino.
Cascabel: A su orden querido magnánimo, pero usted aún no me ha dicho su nombre y ya me está pidiendo alcohol. Quien se cree que es, el rey de roma?
El oasis: Yo solo estoy pasando por acá, y quiero tranquilidad.
La tormenta: Usted camina 10 pasos, llega a mí con su arrogancia y me pide sangre de la buena, ¿quién se cree que es don caminante, cuál es tu bendito nombre?
El emperador: César.
Cascabel: ya veo.
Cesar: ¿Cómo te llamas espadachín certero?
Espadachín: David.
Cesar: Lo supuse, ¿Sois ciego?
David: Veo hasta los osos, soy orgulloso y cuando me tocan la garganta toso.
Cesar: ¿Y a los osos grandes los ves?
El ciego: Los veo pero no les creo
Cesar: Debieras, tienen tal poder que en dos segundos te desgarrarían el orgullo de tal forma, que no te quedaría aire para toser, no podrías ver a través de tus ojos debido a la pérdida de estos, no podrías caminar al unísono sin una pierna, no podrías escuchar, porque te arrancaría la oreja mientras tu orgullo, tu falta de respeto, tu contumacia y tu sonrisa se aleja.
David: Perdón don, no quise ofender, mis intenciones son verdades duras, puras y de reverencia.
Cesar: Más te vale espadachín. Me gusta tu estilo, te nombro esclavo de tus palabras y dueño y señor de tus pensamientos. Ten cuidado que las palabras que vuelan de tu boca no son almohadas, recuerda que no siempre existirán peones para que acepten tus violentos vocablos, mira a tu alrededor, maneja tus ideas y empléalas con quietud y sabiduría, que el verso equívoco es de fácil vuelo, simple trote y voraz caída.
David: Lo tendré en cuenta, gracias por su sabia labia, querido caballero. La próxima vez beberá todo el vino que desee y preguntará lo que usted convenga.
Cesar: Así es estimado, aprendes rápido, como un claro espadachín. Adiós estimado
Estimado: Adiós, éxito en sus pasos.
El pensamiento: ¡Maldito ego!

viernes, 26 de noviembre de 2010

EMOCIÓN EXPERIENCIAL

Para conocer las experiencias extremas y realmente emocionantes, pienso hay que vivir las mismas escenas corpóreamente
ya que sólo así se pueden averiguar.

Un paracaidista no puede hacer que otro sienta la misma sensación que este vivió al contar su relato.
Sólo las cuenta pero este cuentito no se asemeja en lo más mínimo a la verídica experiencia de emoción.

Experiencias son vida, relatos son nada más que papeles. Nada más que intentos de representaciones de lo que es difícil de expresar y hacer sentir si no fuese este contenido del mensaje la experiencia vívida de lo real.

Los símbolos situacionales a mi modo de ver conforman palabras o intentos impresionantes de reducir la emoción al imaginar mentalmente la experiencia vivida. Son aproximaciones de lo experiencial, transferidas a alguien o algo con un fin de esperanza comunicativa.

Relatos son nada más que un montón de garabatos y letras que juntas conforman características de una situación o experiencia difícil de expresar en una sola palabra.

Emoción experiencial !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

sábado, 13 de noviembre de 2010

Para-dójico

Simplemente paradójico y conformista pensar que a veces no se enmarca, no se calibra ni se equilibra a la palabra precisa para expresarla correctamente, no encontramos o usamos a la vez palabras y conceptos totalmente mal etiquetados, generalmente por consensos desviados y convencionalidades masivas que fomentan objetivos errados y distorsionados de la realidad. Más obviamente guiadas por ejemplos, modelos tontos y simuladores de éxito vital que reflejan una máscara de su terrorífica cotidianeidad, de su sesgada visión y actuación de su no-yo dirigido por impulsos absolutamente mímicos y fantasmagóricos, que sin consecuencia alguna se despliegan de seres aparentemente robóticos de ideales u opiniones personales injustificadas, replicables a la millonésima, ciegas a la proyección consecuente.